Tiempos electorales o... tiempos de guerra

Por Cesar Romero Vara el 23 de Febrero de 2010 relacionada con La Opinión.
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Cómo se complica la vida en este país en tiempos electorales, al frenarse todo, y al sistematizarse los continuos, y hoy en día certeros ataques entre los partidos políticos. En pocas palabras, se declaran la guerra y se dan hasta con la cubeta. Pero de ofrecimientos y compromisos reales con la sociedad, que es con quien deberían mantener una constante comunicación. Simplemente se le da la vuelta a la página. Y la guerra continuará hasta el día de las elecciones. Cuando venza el que encabece el grupo más fuerte. No el más comprometido con el pueblo.

En el caso de Quintana Roo, hemos visto y vivido parte de este circo, al tener ya ex gobernantes, principalmente en municipios, emanados de otros varios partidos políticos, que a la vuelta de la esquina han dejado en quiebra y con un saqueo admirable sus administraciones.

¿Su bandera de éxito fue….? Al estilo foxiano, de ese ex presidente payaso y sangrón, del que salieron a relucir un sinfín de copias, que valiéndose de que en México, los sangrones y payasos tienen mucho éxito, y si no me creen vea al ex famoso “Juanito” que de la nada brincó a jefe delegacional en la ciudad más poblada de México. Y bueno Quintana Roo no se ha quedado a la zaga, también ha tocado y bailado con la más fea o en términos burlescos con el más ladrón.

Quién no recuerda los aceleres y excesos del famoso Chacho en Quintana Roo, cuando de priísta, brincó sistemáticamente a panista y se hizo diputado federal, luego llegó a la alcaldía de uno de los ayuntamientos más importantes de este país, Benito Juárez, con cabecera municipal en Cancún, cobijado ya por el PRD, de donde salió por la puerta de atrás cobijado por un mega-fraude que lo tiene inhabilitado por varios años. Luego se pasó al Verde Ecologista de México y hoy finalmente es nuevamente simpatizante del PRI. Y la respuesta a todo esto, demuestra que en México aceptamos más a los payasos como candidatos que a la gente capacitada y comprometida con la sociedad. Lo que indudablemente le ha dado un grave retroceso al crecimiento en todos los rubros de este país.

Y desgraciadamente esta práctica llegó para quedarse, hoy los candidatos a cargos de elección popular en este país deben dejar atrás sus capacidades y visiones de crecimiento y desarrollo para los lugares que pretenden gobernar, y convertir sus campañas políticas en dos vertientes: Una en un verdadero campo de batalla, como si se estuviera en guerra. En donde salen a relucir defectos y desaciertos de aspirantes y gobernantes. Incluso hasta el Internet ya se convirtió en un arma de grueso calibre. Y la otra convertir la campaña política en un carnaval, donde el rey feo por su gracia y simpatía, va a gobernar la región donde participa como candidato. Sólo que en este último, hay que recordar que en los carnavales el disfraz es el mejor instrumento. Imagínese usted qué esconden los presuntos aspirantes a candidatos que utilizan este ardid para ganar posiciones en tiempos electorales. Sobre todo en Quintana Roo en donde este año habrá elecciones locales.

Es tiempo de que la sociedad madure y analice detalladamente, la trayectoria y perfil de cada aspirante a los cargos de elección popular, haciendo a un lado si es muy simpático, que canta bonito, que chancea -bromea- etc., y ejercer el voto con responsabilidad, tomando siempre en cuenta que el voto ciudadano es que el decidirá y forjará el futuro y rumbo de este país. La decisión está en sus manos y en una boleta electoral.

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