Estudio revela que los tips no compensan los bajos sueldos en la entidad
Una reciente investigación elaborada por académicos de la Universidad del Caribe (Unicaribe), rompe con el mito de que las propinas que reciben los trabajadores del turismo, logran compensar sus bajos salarios o les garantizan niveles óptimos en calidad de vida.
La semana pasada, El Periódico dio a conocer los resultados de la “Encuesta sobre Costos de Vida”, realizada por la empresa Mercer, que ubican a Cancún como la tercer ciudad más cara para vivir, en México.
El dato generó reacciones inmediatas y de incomodidad dentro de las cúpulas empresariales, que afirmaron que el costo de vivir aquí, es equiparable al nivel de sueldo que recibe la clase trabajadora, pues las propinas que recibe el prestador de servicios turístico, son un complemento del sueldo base.
En contraste, un estudio de la Universidad del Caribe, revela que esas propinas aportadas por los turistas, no son suficientes para proporcionar compensar, ni suplir las obligaciones de los patrones. Mucho menos, para garantizar un nivel en que los trabajadores posean una buena calidad de vida.
Los académicos responsables de dicho estudio, afirmaron que “el león no es como lo pintan”, y que si bien la propina es una alternativa de ingresos extras, no logra complementar un salario bajo, ya que dicho incentivo económico no es permanente, ni constante.
Entre otros elementos, la investigación resalta que el 63 por ciento de los trabajadores son temporales, y que los gerentes de hotel en sus distintas divisiones, ganan mega sueldos, y todavía reciben propinas, contrario a lo que sucede con el empleado común.
El estudio
Irma González Neri y Ariel Valtierra Hernández, investigadores de la Universidad del Caribe, llevaron a cabo un estudio privado en diversos centros de hospedaje de la zona norte del estado, específicamente en Riviera Maya, y Puerto Morelos.
En dicha investigación participaron 41 hoteles con distintivos de tres a cinco diamantes, y fueron entrevistados tanto empleados como personal de recursos humanos y administración.
La mayoría de estos hoteles tenía el requerimiento de un empleado por habitación, aunque en hoteles de mayor calidad, crece el número de empleados por cuarto, ya que el servicio es más exclusivo y personalizado.
Contrato laboral
De acuerdo a los datos de dicho estudio, el 64 por ciento de los empleados que trabajan en hotelería firman un contrato temporal, por tres, cuatro o seis meses, y debido a esto, no generan antigüedad en la empresa.
“Hay personas que tienen trabajando de 10 a 15 años de esta forma, y cuando decidan jubilarse, no tendrán una pensión de acuerdo a la ley, sino solamente un finiquito por parte del hotel”, comentó uno de los investigadores.
Otro punto importante, es que estos trabajadores temporales son en su mayoría, padres de familia, por lo que tienen mayores responsabilidades económicas con sus hijos, sin embargo, debido a su situación laboral, no cuentan con una certidumbre económica ni laboral, ya que en cualquier momento su contrato puede serles rescindido.
Esto significa que solamente un 35 por ciento de los trabajadores son de planta, cuentan con prestaciones de ley y pertenecen a algún sindicato.
Salarios y propinas
Actualmente, el salario base en la entidad es de casi 50 pesos, sin embargo, se sabe que los empleados de hotel reciben diariamente propinas por parte del turista al que atienden.
Hay dos tipos de incentivos, el que cobra el hotel como parte del servicio, que es una propina incluida en las tarifas de todos los servicios que consume en visitante, y la otra forma, es la propina que directamente recibe el trabajador de manos del turista.
Pero la diferencia es que esta última no se le queda integra al trabajador, sino que al final de turno, se reúne con las obtenidas por sus demás compañeros de sección, (alberca, bar, restaurante, habitaciones) y se reparte entre los integrantes del turno y la sección.
Para poner un ejemplo más claro: un alberquero recibe un sueldo mínimo de 2 mil 100 pesos y un máximo de 5 mil 500 pesos mensuales, pero con las propinas incluidas, el primer sueldo se incrementa a 2 mil 272 pesos (172 pesos más) y el la segunda cifra a 7 mil 720, aquí la propina suma 2 mil 200 pesos.
Un mesero gana de salario base mil 500 pesos como mínimo y con propinas aumenta unos 300 pesos (quedando en mil 800); mientras, otros meseros pueden ganar 2 mil 218 pesos de salario base, pero obtienen propinas de hasta 4 mil pesos mensuales.
Sin embargo, tal como se indica anteriormente, la propina no es íntegra para una persona, pues se reparte, e incluso, le toma también a los gerentes de sección, los cuales tienen salarios mucho mayores que sus subalternos.
De acuerdo al estudio, un gerente ejecutivo de Alimentos y Bebidas, gana mensualmente un mínimo de 19 mil 500 pesos y un máximo hasta de 57 mil 200 pesos, como salario base.
Pero con la repartición de propinas, logran llegar hasta los 21 mil 172 pesos en el primer rango, y a 70 mil 789 pesos el segundo, esto significa un incremento gracias a los “tips” de 2 mil 672 pesos al mes para el primero.
Pero la diferencia estratosférica se nota en el segundo caso, con un incremento a su sueldo por concepto de propinas de 13 mil 589 pesos.
Un gerente general de hotel, puede ganar entre los 32 mil pesos y 145 mil 400 pesos. Pero con sus propinas, al menos el segundo se adjudica tres mil pesos más.
Movilidad
Al ser mayor el porcentaje de empleados temporales, se incrementa también la movilidad de los mismos (rotación de personal), y de acuerdo al estudio, tan sólo en los hoteles encuestados, la rotación de empleados era del 142 por ciento (hasta el 2006). Sin embargo, con la crisis económica y la contingencia de salud, se calcula que se pudo incrementar dicha situación al doble o más.
“Para dar un ejemplo de la magnitud de este movimiento de personal, un hotel estaría cambiando toda su plantilla laboral cada año, más un 42 por ciento”, indicaron los investigadores.
Otro detalle interesante, es que los hoteles de “Gran Lujo” tienen una rotación de empleados mucho mayor que la media (145 por ciento), cuando se podría pensar que por ser empresas de gran prestigio, los empleados durarían más en sus puestos.
Las cifras indican que los hoteles de tres estrellas tienen un 68 por ciento de rotación, y los de cuatro estrellas 109 por ciento.
Conclusiones
Entre las conclusiones, del estudio, destaca que el salario mínimo o base que perciben los trabajadores de turismo, no es suficiente para cubrir ni siquiera sus necesidades esenciales, por lo que no se puede hablar de un desarrollo social en dicho rubro.
Sin embargo, y a pesar de esta situación, Pedro Moncada, catedrático e investigador de dicha Casa de Estudios, afirma que aunque es necesaria la reclasificación salarial, en estos momentos, posteriores a la crisis económica y donde se busca una recuperación, “inhibiría el crecimiento de las empresas, porque incrementarían sus costos productivos y mermaría su competitividad”.
En el mismo tema, la investigadora Priscila Sosa, señaló que sí es necesaria la reclasificación salarial en el estado, sin embargo, no es suficiente para ofrecer una calidad de vida al trabajador, ya que esto dependen también de otros factores, sociales y políticos.
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