Propósitos de Año Nuevo

Por Raúl Colín el 16 de Enero de 2010 relacionada con La Opinión.
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Ya casi llegamos a la primera quincena del primer mes del año, atrás han quedado las fiestas, la euforia, los abrazos y los buenos deseos.  Los días de frenética compra, de aglomeraciones y de excesos, han quedado postergados para la próxima temporada navideña. Muchas personas acostumbran comprometerse a realizar cambios en sus vidas, los famosos propósitos de año nuevo, que llevan a algunos a los gimnasios a buscar mejor figura y salud, otros deciden dejar el cigarro o el alcohol,  muchos de éstos buenos propósitos no se llevarán a cabo, quizá porque realmente no obedecían a un sincero deseo personal, sino que simplemente son para  quedar bien con alguien, o con la sociedad. Cada quien establece sus metas, no existe para ello un parámetro, ni reglas, ni limites. Los propósitos son simplemente nuestra proyección de lo que queremos ser. Luego de muchos tropiezos en mi vida, de cientos de errores cometidos, quiero trocarlos en experiencias, de las que estoy extrayendo lo positivo para modificar mi vida.   Ahora entiendo que es imprescindible colocar al amor en el centro de cada una de mis acciones. Abatir los sentimientos de ira, envidia, rencor, son las metas de este año, eliminar los apegos, el miedo, la intolerancia son también retos a superar para mí en este año. Lo que hoy somos es el resultado de la suma de las buenas y malas decisiones que en el pasado hayamos tomado. No existe magia ni mala suerte, nuestro presente es la consecuencia de nuestros actos anteriores.

Cada quien establece sus metas, no existe para ello un parámetro, ni reglas, ni limites. Los propósitos son simplemente nuestra proyección de lo que queremos ser.
Un nuevo año nos da la oportunidad de cambiar, de observar de manera honesta nuestro interior, nuestras ideas, los pensamientos que generamos, y con base en esa profunda introspección, analizar qué está mal y cómo podemos modificarlo. Sin duda, somos lo que pensamos y también lo que comemos, muchas de las enfermedades o padecimientos que minan nuestra salud, son consecuencia  de nuestros actos, de la generación de pensamientos negativos, de resentimientos envidias, rencores.  Nos quejamos frecuentemente de malestares, que desaparecerían  simplemente con cuidar más a nuestro cuerpo, con menos excesos, más ejercicio y mejor alimentación. Los pensamientos dañinos, generan acciones negativas, por ello es imprescindible vigilar que energía está generando nuestra mente, tener mucho cuidado en lo que pensamos y aprender a controlar nuestros sentidos. Los peores momentos de mi vida, los sufrimientos más profundos, me los he infringido yo mismo, siempre han sido consecuencia de mis actos, aunque en principio, cegado por el egoísmo y la ira, pretendí culpar a otros. De igual manera, los momentos plenos de felicidad han sido el resultado de mis acciones y de mi actitud con conciencia.   Estoy aprendiendo a construir mi vida, y a sentir lo que yo quiero. Me doy cuenta que la felicidad no es una meta, sino una forma de sentir la vida. Este nuevo año, es una excelente oportunidad para cambiar, para ser mejores, para adueñarnos de nuestra vida, para ser propietarios de nuestra felicidad, y no permitir que la mente nos traicione y genere pensamientos  y acciones que pudiesen afectarnos en un futuro. Es una buena ocasión para no dejar en manos de otros nuestra felicidad, para entender que somos completamente responsables de nuestros actos, de nuestros logros.  Que nuestra actitud marcará la diferencia y que una visión positiva de la vida,  es la diferencia entre gozar y sufrir. Decir adiós a todo lo que no nos permite ser felices, es sin duda una buena idea para iniciar el año, modificar lo que podemos y ser capaces de aceptar lo que no está en nuestras manos cambiar, así como sabiduría para distinguir entre ambos. Amanece con frio.  Un frio que pocas veces sentimos en Cancún, escucho muchas quejas al respecto, así como meses adelante oiré lamentos por el excesivo calor y sigo pensando, que sólo es cuestión de actitud, y de la forma de sentir y vivir la vida.  Mejor demos las gracias por un nuevo día, independientemente si hace frio o calor, porque finalmente estamos vivos y tenemos la capacidad de sentir, de trascender y de ser mejores cada día. No hay mejor manera de iniciar un año nuevo, que con la plena conciencia de que somos dueños de nuestros pensamientos, de nuestra felicidad y de la actitud que queramos asumir ante los retos que diariamente nos plantea la vida. Hoy somos el resultado de lo que hicimos ayer, planteémonos como queremos que sea nuestro futuro y con base en esa proyección, actuemos hoy.

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