
Es que se trata también de señales. Símbolos que pesan demasiado. Mensajes que, al menos en este caso, inquietan.

Después de meses de rumores e incertidumbre, sería hoy cuando el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, deje definitivamente el cargo que desempeñó a lo largo de casi seis años, en dos sexenios, luego de ser vocero del ex presidente Vicente Fox.

De pronto tomas la decisión y sin más, pese al riesgo que corres, dinamitas el suelo en el que pisas.
Supones, porque así ha pasado con algunos, que a la hora del desplome alcances a colgarte de la lámpara que no cayó.
Y te engañas, pues.

Cinco de marzo del dos mil seis.
Una tierra herida que aún sanaba; un puñado de fe, un tanto más de confianza y tantísimo esfuerzo.
Y cuatro años después aquí estamos.

Luego de meses de incertidumbre, rumores y polémica, al final la anunciada salida de Rodolfo Elizondo de la Secretaría de Turismo se concretará en las siguientes semanas. Tras recibir el martes pasado el mayor reconocimiento público por su labor de parte d

Quizá fue el viento y la humedad.
Tal vez simplemente el efecto de las palabras o el fresco aliento.