Notas de Gerardo García

¿Cuántos párrafos serían los adecuados para el turismo?

¿Cuántos párrafos serían los adecuados para el turismo? Se trata en efecto de prioridades. Las suyas, que no necesariamente deban ser las comunes.

La disyuntiva entre hacerle caso a Pitágoras o jugarle al Sófocles

La disyuntiva entre hacerle caso a Pitágoras o jugarle al Sófocles

Y si vamos más allá de las i pads

  Y si vamos más allá de las i pads Lo he escuchado de varios. Una broma que puede considerarse de pronto adjetivo. Diputado o el fuero que dura tres años y la vergüenza toda la vida.

En verdad considera alguien que hay razón para tirar cuetes

   En verdad considera alguien que hay razón para tirar cuetes No sé por qué del antropófago tenor de tantas palabras que se vierten en torno a la catástrofe de Mexicana. No alcanzo a entender a quienes se solazan y advierten que de este incendio no quedarán sólo cenizas.

Son pocos o muchos nuestros muertos: una charla con la secretaria Guevara

Son pocos o muchos nuestros muertos: una charla con la secretaria Guevara Es que de pronto uno la mira y piensa: será que al paso de los meses, de estos aciagos días, mantendrá esta mujer esta sonrisa.

¿Y tanto daño hace lavarse la cara?

¿Y tanto daño hace lavarse la cara? Es que tanto daña, como refiere la cita, el que agarra la pata de la vaca, como el que le lanza una cubetada de estiércol para ensuciarle la piel.

No sólo es el ánimo de la secretaria Guevara

No sólo es el ánimo de la secretaria Guevara

Le llaman hoja de ruta

Le llaman hoja de ruta La usa el capitán de navío que ha de surcar la mar para llegar al puerto deseado. La plantea quien, al igual que el marinero, sabe que en la vida hay vientos que impulsan y ventarrones que te desvían del camino trazado.

De Vacaciones

De Vacaciones La Columna esta de vacaciones.

El único que puede correr al general Urbano se llama Jaime Hernández

El único que puede correr al general Urbano se llama Jaime Hernández Es que hay un asunto de responsabilidad del que no debe, menos puede excluirse. Sentarse en la silla del alcalde, de la que, reitero, en múltiples casos se consiguen riquezas, canonjías y futuro promisorio.