El año pasado, el Presidente envió una propuesta al Congreso para establecer un impuesto generalizado al consumo del dos por ciento. Los legisladores la rechazaron pero subieron la tasa del IVA, del ISR y de otros impuestos. Calderón festejó el incremento. Y es que, desde julio del 2009, su secretario de Hacienda venía advirtiendo de un boquete en las finanzas públicas. De acuerdo a Agustín Carstens, los ingresos gubernamentales se habían derrumbado debido a la caída en la producción petrolera y la recesión económica. El secretario anunció que el gobierno tendría un hueco de 480 mil millones de pesos con respecto a lo presupuestado para el 2009. Cuando se presentó el paquete fiscal del año siguiente, el Ejecutivo anunció otro hueco en las finanzas públicas de 300 mil millones de pesos para el 2010. No había dudas: el tamaño de los déficits justificaba un incremento a los impuestos.
Pero, según el columnista económico Enrique Quintana, el gobierno sobreestimó el tamaño del boquete del 2009 en alrededor de 160 mil millones de pesos: “Uno esperaría que al tener ingresos que superaron a los previstos, el gobierno hubiera tenido un margen mucho más amplio en las finanzas públicas. Bueno, pues la realidad fue que no. En contra de la imagen de que el gasto público se había recortado, el gobierno hizo el mayor gasto de su historia en el 2009”. Más allá de este mastodóntico gasto gubernamental, las cifras de los supuestos boquetes del 2009 y 2010 fueron utilizadas por el Ejecutivo para justificar un incremento a los impuestos.
Y en el Congreso, lejos de que dominara una discusión técnica, racional, sobre la conveniencia de incrementar impuestos durante una recesión, la decisión, al parecer, se tomó de una manera burda: el PRI aceptó subir un punto la tasa del IVA y dos la del ISR a cambio de que el PAN no se aliara electoralmente con los partidos de izquierda en la elección de gobernador de Oaxaca.
Son los mismos priistas los que han revelado esta historia de vergüenza. De acuerdo a un artículo de Alejandro Almazán en la revista mx, Manlio Fabio Beltrones, quien originalmente se oponía al incremento en los impuestos, se la cuenta así a sus amigos: El líder de los senadores priistas fue a ver a la presidenta de su partido para decirle que era una locura aumentar el IVA al 16%. Acto seguido entró al despacho de Beatriz Paredes el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz. Saludó a Beltrones y le dijo: “tenemos que aprobar el IVA, yo ya hablé con [el presidente] Calderón”. “¿Y qué vamos a ganar?”, preguntó el senador. “Que no haya alianza del PAN y el PRD en Oaxaca. Yo no puedo salir de mi estado con una derrota, sería mucho desmadre; además, eso afectaría al partido para 2012”, contestó el gobernador.
Me parece que esta historia adquiere credibilidad con la renuncia, ayer, del secretario de Gobernación como militante del PAN. Es posible que Fernando Gómez Mont se haya enojado con su partido porque, al final, sí apoyaron la alianza con el PRD en Oaxaca rompiendo así el supuesto acuerdo que había con el PRI. Para el secretario de Gobernación dicha alianza es una pesadilla: ¿cómo puede negociar algún acuerdo con la oposición priista cuando el gobierno panista incumplió con lo pactado?
Más allá de que esto prácticamente aniquila la aprobación de reformas trascendentales este año, el asunto es que, hoy, los mexicanos estamos pagando más impuestos porque, por un lado, las cifras de los supuestos boquetes en las finanzas públicas estaban erradas y, por el otro, porque el PRI quería mantener a toda costa el gobierno estatal de Oaxaca. Qué bárbaro. No sé usted pero a mí me queda la sensación de que nos volvieron a aplicar la roqueseñal.
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