La postura de un importante sector empresarial de este país, como lo es la Coparmex, al comenzar a expresar su inconformidad por la forma en la que los diversos partidos políticos postulan a sus candidatos a diversos cargos de elección popular, los cuales, sin exclusión de ninguna de las fuerzas políticas lo hace sin el consenso ciudadano, sino como una herencia política, que permite a sus gobernantes continuidad con su grupo político.
Y en esta postura está Quintana Roo, cuyos aspirantes candidatos son manzana de la discordia y a la vez posiciones de grupos de poder comandados por ex gobernadores. Incluso aunque parezca irreal, hasta el que está en un reclusorio por narcotráfico, aún mueve sus tentáculos para acomodar a su gente.
Desgraciadamente éste es el costo de la democracia en este país, un disfraz, al que mejor se le debería llamar herencia, ya que la ciudadanía ni siquiera es convocada para seleccionar o cuando menos abonar su voto de simpatía hacia algún reconocido personaje de la sociedad, que no tenga nada que ver con las cuotas de poder de los ex gobernantes y de otros grupos partidistas por tal o cual personaje.
Hoy en medio de la discusión y análisis nacional por la reforma política, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), se ha pronunciado a favor de las candidaturas independientes, “para que los ciudadanos dejen de ser rehenes o botín del sistema de partidos políticos, pues hasta hoy, son ellos los únicos que toman las decisiones de quienes nos gobernarán y por ende del rumbo de este país”.
Aunado al decálogo de reforma política presentado al Congreso de la Unión por el presidente, Felipe Calderón se sumaron las iniciativas de reforma del PRI y PRD, sin embargo, la Coparmex, ha enfatizado que hasta el momento no se han tomado en cuenta las propuestas u opiniones de la sociedad organizada.
Y en este contexto lo que deberían hacer los legisladores federales es ciudadanizar todos los organismos políticos, pues en la medida en que se tarden los políticos en darle ese derecho a cualquier persona sin necesidad de afiliarse a un partido político para contender por un cargo de elección popular, los cambios fundamentales y de fondo no se darán en México. Lo cual es extremadamente grave y podría desencadenadar movimientos sociales a futuro, ya que cada vez la gente está más harta de las imposiciones de sus gobernantes.
Y ante este riesgo algunas de las propuestas de la Coparmex es desaparecer los 32 escaños de senadores plurinominales y reducir en un 50 por ciento las diputaciones plurinominales, para que, a partir de la próxima Legislatura, la Cámara tenga 100 diputados menos.
Además sería conveniente que se llevara cabo cada elección una segunda vuelta electoral para los comicios por la Presidencia de la República. Y en este tenor tenemos incluso las experiencias positivas y democráticas de las grandes tacones como Estados Unidos.
Se debe buscar también que se incluya el plebiscito y el referéndum en iniciativas de reforma constitucional, pero con las precisiones necesarias para impedir que se preste a abusos o intentos de desestabilización, así como la iniciativa ciudadana y la facultad de la suprema Corte de Justicia para proponer iniciativas legales en el ámbito de su competencia.
Pero desgraciadamente de todo esto, hasta hoy, no hay nada, la lucha por el poder de los grandes capos de la política está vigente e insultante para los mexicanos que estamos a punto de celebrar paradójicamente un bicentenario de la independencia de México.
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