Cancún Herido

Por Raúl Colín el 8 de Febrero de 2010 relacionada con La Opinión.
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"Mi libertad se termina donde empieza la de los demás." Recientemente un buen amigo me envío un correo, en donde me expresaba su preocupación por la noticia de la posible filmación de una película, denominada “CANCUN”  en donde aparentemente el guión versaría sobre la odisea de unos jóvenes, que de visita en este destino turístico, serían secuestrados por narcotraficantes. La inquietud era referente a los estragos que está película causaría a la imagen de Cancún y su repercusión sobre la disminución de turistas. Tengo la enorme duda, sí el que grupos empresariales y ciudadanos, bien intencionados,  tratasen de impedir la filmación de esta película, no caerían en el rango de represión a la libertad de expresión, situación contra la cual los mexicanos luchamos por largos años, quejándonos de gobiernos represores e insensibles. El sol no puede taparse con un dedo, es una verdad irrefutable que nuestro país se encuentra inmerso en una lucha contra el narcotráfico, qué realmente no sabemos si vamos ganando, es indudable, que como nunca se vende droga en las calles de Cancún y que se han generado actos criminales relacionados con esta situación en nuestro municipio. Recientemente se cumplió un año de la muerte del General Tello Quiñones, quien venía a realizar labores de combate contra el Narco, el ex jefe de la policía de Cancún, Francisco Velasco, así como funcionarios de los tres órdenes de gobierno están encarcelados por supuesta complicidad con el crimen organizado. Ante esta realidad, ¿cómo podemos impedir que se filme una película con este tema? ¿Con qué argumento podemos convencer de que no se relacione a Cancún con el narcotráfico? Es nuestra obligación (me refiero a los que vivimos en este destino turístico) el cuidar nuestra imagen y por lo visto, no lo hemos hecho bien. Llevamos años tratando de ponernos de acuerdo y no lo logramos.   La Laguna Nichupté continúa contaminada y sin cuidados.  Proyectos que podrían cambiarle positivamente la imagen a Cancún, han sido satanizados y estorbados, como Corazone, el Home Port  y recientemente el Eco Park, sólo falta que algún empresario mencione un proyecto, para que de inmediato alguien, lo ataque, desde pseudo ecologistas, pasando por políticos frustrados hasta llegar a personajes envidiosos. Hace años, se paralizó el Home Port en Xcaret, argumentando daños irreversibles a la hotelería, nunca sustentados, después alguien habló de construir puentes sobre la laguna y de inmediato hubo opositores. Aun para el tema de recuperación de playas, necesario para la atracción de turistas, increíblemente hubo oposición, bajo argumentos más románticos que técnicos y científicos. Sí se hace algo, lo criticamos, sí no se hace, también. ¡Somos nuestros peores enemigos! ¿Cómo podemos pedir entonces que alguien de afuera, venga a promocionarnos positivamente? Si bien no estoy de acuerdo y no me agrada la idea de una película de ese tipo, no puedo oponerme a su rodaje sí quién promueve este filme, cumple con los requisitos y permisos que marca la ley, y me asustaría mucho, que se los negaran sólo argumentando el tema de la película, lo cual sería un atentado a la libertad de expresión. Recordemos que hace algunos años, ya hubo una película similar,  llamada “siete días en Cancún”  cuyo tema principal giraba en los excesos de jóvenes turistas que visitaban nuestra ciudad en época de spring brakers.  No podría precisar qué efecto causó su difusión mundial, habrá que preguntarles a los hoteleros que en esa época permitieron que las escenas se rodaran en sus negocios, por qué aquella película no causó tanto escozor y ésta que aún no se filma, ya está llamando a su censura. Ojalá que esta situación sirva para que empecemos a trabajar en equipo, para asumir las responsabilidades que nos corresponden y actuar.  No podemos continuar viviendo en una ciudad en donde existen personas dedicadas a criticar sin proponer. Es momento de que las cúpulas empresariales se pongan de acuerdo y dejen sus intereses particulares para buscar el bien común y cambiar la imagen de Cancún.  La reciente recuperación de playas puede ser el detonante para que promovamos Cancún de una manera positiva, sin olvidarnos de que tenemos muchos pendientes con la imagen urbana, la calidad de los servicios y la inseguridad.  Si no hacemos algo por detener el deterioro que se está gestando desde hace años de nuestro Cancún, muy pronto nuestra más grande pesadilla se hará realidad. Estamos perdiendo a nuestra ciudad,  ¡hoy Cancún ya está herido!  y parece que estamos empeñados en darle el tiro de gracia.

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