Gerardo García /// Es en los últimos días el hombre más citado. Vocero, eficiente habrá que decirlo, responsable de explicar e informar y hasta justificar el accidente aéreo más costoso, en términos de vidas humanas, que ha golpeado al país en el reciente tiempo. Encargado de explicar, de decirnos la razón de la turbulencia que, pegada a la impericia y la desgracia, llevaron a la muerte a 15 personas, entre ellas el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y el ex zar antinarcóticos, José Luis Santiago Vasconcelos.
Es Luis Téllez Kuenzler. El multicitado secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal. El encargado, entre otras cosas, de regular la industria aérea. El mismo que ha aprobado una política, ejecutada por Gilberto López Meyer, su director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares , que ha contribuido a liquidar a varias líneas aéreas y que tiene en la picota a otras tantas más.
Es quién hoy, a eso del mediodía, habrá de comparecer ante los legisladores federales para explicar, según ha declarado ya el presidente de la comisión de Turismo, el sorprendente diputado Octavio Martínez, “la política instrumentada por esa dependencia a favor del cierre de aerolíneas de bajo costo”. Así: los actos que han determinado para cerrar empresas de aviación. Habrá de explicar, pues, la razón por la que emprendió una cacería.
El asunto no es nuevo. En esta columna desde agosto se exponía de la política de la SCT en torno a las aerolíneas; en medio de la crisis que generó en la industria a nivel mundial el incremento en el precio de los energéticos, lo que colapsó a varias de ellas, la dependencia federal endureció sus reglas y comenzó con un férreo programa de revisión de la situación financiera que guardaban varias de ellas; también emprendió una revisión de concesiones, para luego comenzar con emplazamientos de pagos atrasados de las líneas aéreas con el Sistema de Navegación Aérea de México (Seneam) por el uso goce y aprovechamiento del espacio aéreo mexicano. Entonces, tres empresas paralizaron operaciones: Aerocalifornia de Rafael Aréchiga, Avolar de Jorge Nehme y la chartera Novair, que operaba casi exclusivamente para la mayorista Viajes Liberación de Eduardo Bojórquez. Luego de ello, cayeron Aladia de Alberto Morales y Alma de Carlos Peralta. O bien paralizaron operaciones o cerraron, adjudicándole la razón a la situación financiera mundial que se vio agravada, así lo dicen algunos de estos empresarios, por la política emprendida por la SCT.
En la sesión de hoy, en la que los legisladores inquirirán al secretario Téllez, bien habrían de cuestionar si las sospechas que surgieron entonces, que referían la raíz de este conflicto a la posesión de slots –posiciones de despegue y aterrizaje- en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Bienes que eran buscados con particular interés por dos líneas aéreas low cost propiedad de dos personajes con muchísimo poder e influencia en el gobierno federal: Miguel Alemán Magnani de Interjet y Pedro Aspe de Volaris, y que al menos en el caso de Interjet, fueron conseguidos al menos temporalmente –el proceso de adjudicación de los spots de Aerocalifornia se encuentra en un juzgado porque se acusa que se violentó la ley-.
Bien harían los diputados en cuestionar al secretario Téllez si comprende los alcances del cierre de aerolíneas y la cancelación de rutas. De lo que significa que oferta de asientos haya disminuido en casi el 35 por ciento en el último año. Del golpe directo al turismo que representa. Un dato: la reducción general de la oferta de asientos para Cancún se estima ya en un 25 por ciento. Una cuarta parte de los turistas que podrían llegar a la zona y que, aun con las políticas de promoción o el deseo que tengan por viajar al destino, no pueden hacerlo por la falta de asientos. Un verdadero riesgo que va más allá de cualquier análisis de los efectos de la recesión en el mercado. A menos boletos de avión, menos economía y, por supuesto, menos empleos.
Octavio Martínez, el legislador perredista, fue severo en sus declaraciones hechas antes de anunciar la comparecencia: dijo que “hay la intención de ASA y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de favorecer a las grandes aerolíneas para abrirles nuevas rutas y espacios en los aeropuertos a costa de la desaparición de empresas de bajo costo”. También fue directo el diputado quintanarroense Eduardo Espinosa Abuxapqui, al advertir que un cierre de de Aviacsa significaría un “duro golpe” para miles de turistas nacionales que no pueden acceder a las grandes aerolíneas.
No se trata de fomentar la permanencia de empresas con cargo al erario público o de consentir abusos o ilegalidades por parte de los dueños de las aerolíneas. De lo que se trata es de clarificar las reglas del juego y que el secretario Téllez informe sobre los motivos reales que lo llevaron a replantear la política aeronáutica del país.